Un día en Brujas

¡Bienvenidos viajeros! En el post de hoy os propongo darnos una vuelta por la bonita ciudad de Brujas ¿Os apetece? ¿Si? Pues empezamos…

Como os contaba en el post del itinerario del viaje por Bélgica, nuestro hotel se encontraba en Bruselas, por lo que también salimos desde la estación de tren Bruxelles-Midi para llegar a Brujas. Como se tarda una hora (aproximadamente) una buena idea es comprar algo para llevar e ir desayunando en el tren, así se hace más corto el trayecto.

Una vez llegamos a Brujas, nos acercamos a la Oficina de Turismo que hay en la misma estación de tren, con mapa en mano ya estábamos listos para explorar la ciudad.

Como recomendación, os sugiero que no regreséis en el último tren, por lo menos a nosotros nos comentaron que es el que más lleno suele ir.

Nada más salir de la estación fuimos hacia el parque donde se encuentra el lago del amor. También hay que ver el Begijnhof , un beatario que data de 1245, tiene horario por lo que es mejor que lleguéis antes de las 5 de la tarde para que no os cierren.

Seguimos en dirección al centro de la ciudad, pero Brujas es una ciudad donde al final te acaba guiando ella a ti, en cuanto vimos los canales quisimos subirnos a un barco para poder dar una vuelta por ellos. No habíamos mirado ninguna compañía en especial y al final pasamos por la puerta de una que vimos que salía el barco en ese momento y no lo pensamos mucho. Por lo que si no lleváis nada mirado, tranquilos, que los vais a ver por allí. El precio ronda los 8€ por persona.

Terminada la vuelta en barco nos acercamos a visitar dos museos de Brujas… El Museo de la Patata Frita y el Museo del Chocolate … A ver estábamos en Bélgica, pensábamos que era lo suyo y además nos hacía gracia lo de ir al museo de la patata frita jaja. He de decir que si no os sobra tiempo, tampoco es indispensable.

Cuando terminamos la visita de los museos, fuimos a la plaza mayor y subimos a la Torre Belfort. Las vistas de la ciudad son muy bonitas y merece mucho la pena subir y pagar la entrada. B

De la plaza mayor pasamos a la plaza Burg, está justo al lado. Allí se encuentra el Ayuntamiento y la Iglesia de la Santa Sangre.

No os puedo más que recomendar, que además de estos sitios que os he comentado, os dediquéis a andar por las calles y descubrir en cada rincón una tienda o lugar con encanto. Y también que si podéis os quedéis hasta que anochezca, para ver la ciudad iluminada. Merece mucho la pena .

Sin duda se trata de una ciudad muy romántica y tranquila. Creo que es una excelente opción como regalo de San Valentin ¿No os parece? No hay nada más romántico que regalarse una escapada 🙂 y ya va quedando poco para el 14 de febrero…

Dando una vuelta de regreso a la estación de tren para regresar a Bruselas, dimos por terminada nuestra visita a la bonita ciudad de Brujas.

Espero que tengáis una buena semana, no os perdáis tampoco el post sobre Gante, nos seguimos leyendo…

¡Hasta pronto viajeros!

6 comentarios sobre “Un día en Brujas

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